La complejidad de las calculadoras

La complejidad de las calculadoras
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Las calculadoras nos han acompañado a muchos desde la ESO hasta la universidad. Todos han usado alguna para realizar desde las sumas más obvias hasta cálculos más complejos como son la resolución de matrices. ¿Quién no ha tenido una Casio para superar los exámenes de matemáticas?

Si miramos hacia atrás, la evolución de las calculadoras han dado saltos impresionantes como cualquier otra tecnología, de lo macro a lo micro, de una gran ocupación espacial hasta algo compacto que podemos llevar a mano.

El primitivo ábaco se transformó en un máquina de engranajes capaz de realizar las operaciones más básicas de matemáticas —gracias Pascal y Leibniz—. Es interesante observar que la rueda ha sido la base para la mayoría de los dispositivos mecánicos utilizados para replicar el proceso de pensamiento involucrado en operaciones aritméticas.

La historia de las máquinas de computación mecánica en su esencia es la historia de la rueda numeral y los dispositivos que giran al registrar valores digitales.

El fotógrafo Kevin Twomey nos demuestra con su obra a modo radiográfico la complejidad de las antiguas calculadoras. En la actualidad un microchip realiza el trabajo pesado. Para aquellos a los que les gusta trastear objetos, quizás sea aburrido el funcionamiento interno de las calculadoras de hoy en día comparadas con las elegidas por Twomey, de ahí que su serie Calculators me parezca interesante.

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Origen del proyecto

Mark Glusker, un ingeniero mecánico y coleccionista de calculadoras antiguas, pidió a Twomey que fotografiara su colección.

"El despojo de la parte externa de las calculadoras no era el concepto original para la serie fotográfica de estas máquinas, pero cuando Mark retiró las carcasas para mostrar el funcionamiento interno de las calculadoras, inmediatamente supe que este era el corazón del proyecto”, comenta Glusker.

La complejidad mecánica de algunos objetos puede ser alucinante.