8 cosas que he aprendido tras 7 meses trabajando en remoto

Hasta hace 7 meses vivía en Madrid y trabajaba un día a la semana desde casa y el resto de días en la oficina. El hecho de tener que ir a la oficina me suponía casi una hora de metro de ida y otra hora de vuelta, es decir, 8 horas a la semana solo en trayectos, pero merecía la pena porque el equipo con el que trabajo es increíble. Lo pasamos bien trabajando y siempre decimos que juntos podríamos crear cualquier producto porque nos compenetramos y entendemos a la perfección.

Sin embargo, no soy madrileño sino alicantino, y es aquí donde está mi familia y también gran parte de mis amigos, lo cual fue un gran motivo para tomar la decisión de trabajar en remoto desde mi casa, en Alicante.

Trabajo en un equipo de 9 personas de las cuales 3 estamos 100% en remoto, por lo que es importante que nos entendamos muy bien y la comunicación entre nosotros sea muy fluida, lo cual es algo que no se consigue de la noche a la mañana.

Aprender a trabajar en remoto es un proceso relativamente sencillo si tienes disciplina. Por eso, quiero contaros cuáles han sido los 8 puntos clave que me han servido para que mis sensaciones trabajando desde casa sean las mismas que en la oficina.

1. Debes estar todo lo disponible que puedas, pero tampoco te obsesiones

Trabajando desde casa ya no estás disponible para que un compañero se acerque a tu mesa, te toque el hombro y te comente una duda o un problema que tiene. La disponibilidad trabajando en remoto se podría resumir en estar delante del ordenador la jornada laboral entera y tener Slack (o la aplicación que utilices) abierta para contestar a los mensajes que te envíen o a las llamadas que recibas.

Es importante estar disponible todo el tiempo posible, pero puede haber momentos en los que tengas que parar a prepararte un café, a descansar 5 minutos porque estás saturado, a darte un paseo por tu casa o simplemente a ir al baño.

No es necesario que avises a tus compañeros siempre de que te vas a levantar por cualquier motivo, pero es importante que tu equipo sepa cuándo estás disponible y cuándo no. No te obsesiones por contestar a todos los mensajes al momento de recibirlos para que tus compañeros piensen que no estás perdiendo el tiempo y que estás atento al ordenador. ¿Y si estás tan concentrado programando o realizando una tarea y pasa una hora y no has contestado a algo? ¡No pasa nada!

Respeta el tiempo que estás concentrado y maximiza tu productividad. Responder inmediatamente a todo no te ayuda, pero tampoco contestes a las 4 horas.

2. Comunícate con claridad

Depende del equipo en el que trabajes os comunicaréis de una manera u otra. Posiblemente utilicéis Slack, Microsoft Teams o correo electrónico además de llamadas de teléfono, claro.

Cuando escribimos un mensaje a un compañero debemos pensar muy bien cómo decimos las cosas, ya que el tono que percibimos cuando alguien nos envía un mensaje podría llegar a ser muy distinto al tono que realmente quería dar la persona que lo ha escrito.  Por eso, es muy importante que cuando nos comuniquemos por mensajes con nuestro equipo no parezcamos demasiado serios y que si escribimos algo con sarcasmo estemos muy seguros de que la otra persona lo va a entender y se lo va a tomar bien.


Además, las bromas también dependen mucho de quién las haga y quién las reciba. A un compañero con el que tengas mucha confianza y hables mucho puedes gastarle bromas en mensajes, pero con alguien con quien no trabajes mucho probablemente no, ya que podría malinterpretarlas.

3. No solo hables de trabajo

Yo tengo la suerte de llevar trabajando 3 años con el mismo equipo por lo que ya nos conocemos mucho. Cuando estábamos en la oficina tomábamos café a media mañana y comíamos juntos al mismo tiempo que hablábamos de qué habíamos hecho el fin de semana, de qué series estábamos viendo, del deporte que habíamos hecho y mil cosas más. Esto hace que crees vínculos con tu equipo y haya muy buen ambiente y por ese motivo no puedes dejar de hacerlo cuando estés en remoto.

En las reuniones que tengáis muestra interés por la vida de los demás y también comparte aspectos de la tuya. ¿Qué hiciste ayer? ¿Te ha ocurrido algo interesante recientemente? ¿Has descubierto una serie que te encanta? ¿Practicas algún deporte? Cuéntaselo a tus compañeros y hazles partícipes de tu vida fuera del trabajo para no quedarte aislado.

4. Transmite positividad

Dependiendo del tamaño del equipo, es muy probable que haya compañeros con los que no hables muy a menudo porque los proyectos en los que estáis trabajando son diferentes. Cuando hables con ellos trata de tener conversaciones positivas porque si solo habláis de cosas negativas podéis frustraros y acabaréis por dejar de hablar.

A nadie le apetece hablar con personas que se pasan el día quejándose. Obviamente no todo es color de rosa y a veces tienes que contar algo que no es alegre o positivo, pero intenta que esas conversaciones sean las justas.

5. Adapta tu espacio de trabajo para ser productivo

Ir a tu cafetería favorita a tomarte un café mientras trabajas puede sonar muy bien, pero no es muy práctico. Para ser lo más productivo posible debes adaptar tu espacio de trabajo e invertir en una buena silla, una mesa en condiciones y a ser posible no trabajes directamente en un portátil e intenta comprar uno o dos buenos monitores. Yo trabajo con dos pantallas y tengo suficiente.


Si trabajas en casa, intenta tener una habitación que solo uses para el trabajo y cuando acabes tu jornada laboral la cierras y no vuelvas a abrirla hasta el día siguiente. Una de las cosas de las que me he dado cuenta es de que no es bueno trabajar en el mismo sitio en el que disfrutas de tu tiempo de ocio. Quizá puedas trabajar en el salón o en tu habitación, pero hazlo solo esporádicamente e intenta que no se convierta en la norma.

En caso de que estés en remoto desde otra ciudad o país y no tengas una habitación disponible para montar tu puesto de trabajo, te recomendaría que buscases un coworking para que notes la diferencia entre zona de trabajo y zona de descanso.

6. Quítate el pijama

La verdad es que cuando iba a diario a la oficina me gustaba arreglarme y vestirme bien. Ahora, trabajando desde casa no me visto igual que si fuese a la oficina porque no voy tan cómodo, pero tampoco voy en chándal o pijama, como mucha gente cree que hacemos los que estamos en remoto. Me pongo ropa cómoda pero que al mismo tiempo me proporcione la sensación de que estoy trabajando.

Hay gente que me dice: "yo si trabajase desde casa lo haría en pijama y tumbado en el sofá". Lo que yo les respondo a eso es que más allá de la productividad que puedas tener en el sofá con el pijama puesto, ¿qué harías entonces para descansar? Además de diferenciar zonas de trabajo y ocio, hay que diferenciar la vestimenta.

7. Sal de casa y relaciónate con gente

Las personas tardamos mucho en adquirir un hábito pero poco tiempo en perderlo. Cuando trabajas en la oficina estás obligado a salir de casa y relacionarte con gente, pero cuando estás en casa trabajando corres el peligro de aislarte del mundo y no salir de la comodidad de tu silla, tu sofá o tu cama.

Sal con tu pareja, tu familia y tus amigos. Tómate un café, haz deporte, desayuna, come o cena, pero sal. Apúntate al gimnasio y haz actividades que requieran contacto con gente.

8. Se responsable

Si has conseguido trabajar desde casa es porque tu jefe confía en ti. Es cierto que no espera que dobles tu productividad trabajando en remoto, pero lo que sí que se espera de ti es que seas responsable con el uso de tu tiempo durante la jornada laboral.

Una pregunta que te puedes hacer cuando trabajes desde casa es: esto que voy a hacer ahora, ¿lo haría en la oficina? Por ejemplo, ¿me pondría en la oficina a ver una serie de Netflix? No. ¿Me haría un café en la oficina mientras hablo con un compañero? Sí. ¿Me dormiría en la oficina? No. ¿Me levantaría a dar un paseo de dos minutos para estirar las piernas? Sí. Es cuestión de sentido común.

Estos 8 puntos los he aprendido a lo largo de estos meses trabajando en remoto y seguro que conforme vaya pasando el tiempo aprenderé más cosas.

¿Tienes compañeros trabajando en remoto? Pásales este artículo y... ¡ponte pantalones!